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Buenos Aires, Argentina.

eliooses@outlook.com

La felicidad.

En las últimas semanas me he dado cuenta que: no importa el dinero que uno tenga en el bolsillo, ni el lujo que uno tenga en su casa, ni la belleza de uno ni la de la otra persona con la que decidas estar. Tampoco el pais ni el paisaje que nos rodee. Lo unico que importa verdaderamente para ser felices es que no te rompan las pelotas.

La verdad acerca del Partido de la Red, o cómo una buena y noble idea se puede transformar en una herramienta en tu contra.

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Pasó más tiempo en internet que el promedio de las personas, incluso más tiempo que el promedio de cualquier “freaky geeky” en la red. Aún así, la primera vez que supe del Partido de la Red fue por teléfono, en enero de este año. Estaba conversando con uno de los denominados “sigilosos programadores de la espontaneidad” acerca de una monitorización del #8N realizada con “Zenzey” un producto de la empresa de Santiago Siri. Esa monitorización me señalaba como uno de los principales difusores del #8N en Twitter (mi nodo era incluso mayor al de Clarín, siendo yo el único sin espacio mediático que formaba la lista principal) algo que ocasionó que entre el Sr. Siri y mi persona haya un largo intercambio de proto-insultos, insultos, proto-chicanas, chicanas, bloqueos, desbloqueos e información, de forma privada y pública en los dos sentidos.

En esa misma charla telefónica se me describía al Partido de la Red, yo lo interpretaba automáticamente así, como una especie de “Partido X” (España) y/o del “Partido Pirata” (partido político surgido de un movimiento nacido en Suecia y que actualmente tomo nivel global, incluso en Argentina ya existe una versión local). Mi entusiasmo no podía ser mayor, tanto que haber sido monitoreado y mandado al frente dejó de importarme y pasé inmediatamente de la agitación a la construcción, tal y como reza una de las marketineras frases del ahora constituido partido.

Siendo emprendedor, soltero y afiliado/colaborador del Partido Liberal Libertario, cedí el poco tiempo libre que tengo a leer, difundir, escuchar y mirar cuanto material se comenzó a publicar oficialmente desde abril de este año (un año desde su “fundación”) por parte del Partido de la Red. Me encontré así durante algunos meses en madrugadas muy pasadas de horas escuchando entrevistas o mirando disertaciones de Siri & Cia.

Hoy tras varios sinsabores pero habiéndoles firmado debidamente el aval necesario para que ya sean un partido político con todas las letras, es que creo más pertinente que nunca la cita de Ronald Reagan: "¿Cómo distingues a un comunista? Bueno, es alguien que lee a Marx y a Lenin ¿Y cómo distingues a un anticomunista? Es alguien que entiende a Marx y a Lenin." Así es mi caso respecto al Partido de la Red.

La verdad es que el Partido de la Red positivamente no viene a traer nada nuevo a la arena política. Podemos reducir toda “la idea” en: “es un partido político que decidirá, potencialmente, sus votaciones en la Legislatura Porteña en base a encuestas y no en base a principios de ningún tipo”.

¿Acaso alguien puede llegar a creer que los partidos políticos grandes y tradicionales no hacen eso mismo, ya sean radicales, justicialistas, socialistas, comunistas, etc.? Si las encuestas dan “X”, poco importa si el legislador accedió por un partido que se opone rotundamente a “X” en sus principios.

Casos para citar existen por miles, pero tal vez el hecho de avalar una quita menor al “Impuesto al Trabajo” votado por peronistas puede ser el más icónico de todos y el escándalo más actual. No importa en lo más mínimo la Doctrina Peronista sobre la figura del trabajador, si las encuestas dicen que la mayoría quiere una quita (y no una eliminación total) ellos votarán en consecuencia. Si las encuestas son telefónicas, presenciales, por fax (como los chicanea la Revista Barcelona) o por internet con los riesgos que enumerare unos párrafos más adelante, poco importa.

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En el Partido de la Red quieren saltar esta valla aludiendo a que “el legislador estará obligado a votar según el resultado del software [NDA: la plataforma de las encuestas online]” y esto representa la mayor de todas sus demagogias. El legislador no sólo no estará obligado legalmente en lo absoluto a votar en consecuencia sino que habiendo obtenido la banca de Legislador Porteño podrá hacerle pito catalán al partido y producir una nueva #GranBorocotó, algo confirmado legalmente desde la Constitución Nacional en sus Artículos 1° y 22° hasta la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires en su Artículo 79°: “La Legislatura, con el voto de las dos terceras partes del total de sus miembros, puede suspender o destituir a cualquier diputado, por inconducta grave en el ejercicio de sus funciones o procesamiento firme por delito doloso de acción pública. En cualquier caso debe asegurarse el previo ejercicio del derecho a defensa." La ley es bien clara, ésa es la única manera de quitarle la banca a un legislador electo.

Para saltar esta valla, los chicos del PDR proponían hacerle firmar al potencial legislador electo previamente a su asunción la renuncia sin fecha y en caso de no votar lo que dicte el software completar la fecha haciéndola efectiva. Cualquier abogado entiende
que es un plan completamente inconstitucional. Por suerte esto ya lo saben en el partido.

La siguiente valla en la carrera la intentaron saltar diciendo que “todos los partidos políticos sufren de la misma posibilidad de disidencia” y si bien esto es SÍ cierto, el partido de “lo nuevo” no ha hecho hasta el momento una propuesta para cambiar esta situación, porque simplemente todas las propuestas saldrán también del software, que por ahora no presenta forma alguna de participación en este sentido y no ofrece ninguna herramienta de edición colaborativa.

Con lo que llegamos al mayor de los problemas: El estado de desarrollo del software es muy pobre y al día de hoy sólo colaboran en el código fuente menos de una decena de personas, haciendo que terminar dicha plataforma antes del #27O, día de las elecciones, sea imposible. No sólo lo analizo yo como emprendedor del sector informático, sino que ellos mismos lo dicen abiertamente: “pero para el 10 de diciembre estará funcionando full full”. Es decir, una típica promesa electoral, poniendo así vicios de la vieja política en un envase “nuevo” y “online”.

La demagogia del Partido llega al punto de que en casi todas las presentaciones que han hecho aluden al vapor no contenido que las sociedades comienzan echar en protestas tales como la primavera arabe, el movimiento americano Occupy, las protestas sociales de Brasil previas a la llegada del Papa Francisco I y claramente las marchas ciudadanas locales organizadas desde la red, señalando que el paradigma de la representatividad está roto. Y si bien esto tambien es cierto, quienes citan y trabajan analizando las marchas no participaron de ninguna de estas como partido, aunque oportunidades e invitaciones les sobraron. El Partido de la Red no participó de las protestas del #13S, #8N, #18A, #22F, #24A ni #8A. No lo habrán considerado necesario tal vez. Sin embargo, las mencionan frecuentemente como señales de una sociedad que espera un nuevo tipo de representatividad. Esperan así, sin haber acompañado a esa masa innumerable de ciudadanos libres, ser votados por esa misma masa de quienes no se sienten representados.

Éste proyecto, auto-calificado como ‘nueva política’, fue recibiendo a nuevos interesados, en su mayoría jóvenes, que digitan el proyecto desde un círculo interno de colaboradores. Este círculo interno incluye nombres como Florencia Polimeni, ex-legisladora radical, Pia Mancini, ex-colaboradora de la campaña de Francisco de Narváez para gobernador en 2011, y quien es ahora su primer candidato a legislador (y uno de los cofundadores): Agustín Frizzera, ex-colaborador del legislador porteño Fernando Sánchez de la Coalición Cívica. No sólo son personas con objetivos profesionales y experiencia previa en política, sino que junto con Santiago Siri tienen una envidiable lista de contactos, tanto de donantes como de medios, lo que les permitió consolidar el partido en tiempo record y hacerse de un buen catálogo de entrevistas que van desde la revista Brando hasta el diario La Nación, desde el programa Noticias Urbanas en A24 hasta Hora Clave con Mariano Grondona.

Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Se trata de un proyecto con una premisa interesante pero sin pulir, que antes de estar terminado atrae a políticos profesionales que ven la oportunidad perfecta: ofrecerlo a las masas agitadas, adornándolo con grandilocuentes conceptos como “democracia directa” o “modelo…híbrido de democracia directa y democracia representativa”, y evitando definirse frente a otros partidos políticos, porque su premisa básica los lleva a la indefinición. No se sabe cómo se posicionarán frente a los abusos de poder oficialista, la mala gestión local o la falta de oposición a la que estamos acostumbrados. Han hecho de la indefinición una gran estrategia de ventas, justificada con un sistema de la más pura democracia. Pero lo que la mayoría de sus seguidores no sabe es que el plan, tal y como está al día de hoy, está condenado al fracaso. Pretenden hackear un sistema que aún parecen no entender. Y mientras tanto el speech de ventas sigue creciendo, llegando a recitar versos como: “Queremos una Democracia Semidirecta” (sic).

Ahora bien, ¿Qué es lo peor que pueda pasar si es más de lo mismo?

Bueno, los peligros que se abren con este proyecto sí son nuevos, varios y heterogéneos en el grado de daño que puedan llegar a ocasionar.

El primero y más latente que encuentro es que todo este proyecto sea una herramienta de monitorización más de la opinión pública y las tendencias políticas de los individuos.

No es una teoría conspirativa. Santiago Siri, el fundador del partido, ya se dedica profesionalmente al #DataMining (mineria de datos, “campo de las ciencias de la computación referido al proceso que intenta descubrir patrones en grandes volúmenes de conjuntos de datos”). Además del previamente citado Zenzey, Siri cuenta entre sus activos con Zentrality.com, una herramienta para “Obtener la sabiduría de las multitudes para potenciar sus decisiones cotidianas”. Otro de sus proyectos, el que lo lanzó a la fama, Popego, pretendía reunir toda la información pública contenida en los servicios web de un usuario y desde ahí filtrar información para ayudarlo en sus búsquedas. ¿Cómo creerle acaso que cuando tenga este producto llamado “Partido de la Red” terminado y usado por miles de miles de personas (según sus estimaciones) no usara esa Big Data con o sin fines de lucros para motivos personales, políticos o empresariales? Ya la versión ALPHA de su software DemocracyOS/Democracia en Red hace uso de datos innecesarios para validar el login en la plataforma. ¿Acaso para qué les resultaría necesario conocer la lista de mis amigos?

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El segundo es que crea una nueva capa de clientelismo político.

El peligro de clientelismo político en el proyecto del Partido de la Red se traduce en dos pilares. El primero es la denominada por ellos mismos como “delegación transitiva del voto”. Esto supone que cada votante/usuario podrá delegar su voto en un especialista de cada temática, haciendo que el puntero 2.0 esté a la orden del día.

El segundo pilar es un dato tal vez poco conocido: “Tengo un ejército de robots y pienso usarlo”. Así rezaba la biografía en Twitter de @santisiri hasta hace poco (pero la pueden encontrar en otras de sus redes como ser Vizify), y así expone pública y sugerentemente algo que pocos sabemos: Twitter da acceso directo a su backbone (término técnico cuya traducción no es otra que “columna vertebral”) a cambio de una suma de dinero muy considerable, con ello se saltean las restricciones del acceso a la API (“Interfaz de programación de aplicaciones” con la que cualquier desarrollador web puede acceder a los datos de Twitter). Con ese acceso casi, casi ilimitado al infierno de datos que es Twitter, Siri agrega inteligencia artificial vía cuentas fantasmas que hablan entre ellas y así es posible entre otras cosas crear Trending Topics en Twitter a gusto y piaccere de quien pague lo que vale el servicio o quien haga lobby con Santiago. Este antecedente no hace otra cosa que generar una pregunta tan básica como ¿Por qué no vender el voto individual y el resultado de la “encuesta” al mejor postor cuando esto sea posible? Una vez más, Santiago Siri ya se dedica profesionalmente a esto. ¿Cómo creer que no lo usará con los fines que se le cante?

El tercero de los principales problemas que encuentro y ya más de fondo, es que con el fracaso de este experimento que no trae nada nuevo a la mesa política, la #MafiaEstatal tenga argumentos válidos para mantenerse en el status quo actual como élite social y política y frenar cualquier intento de acceder en el futuro a una democracia abierta, luego participativa y recién una directa. Slogans como “ya fracasó”, “no funcionó” o “creó más corrupción” estarán a la orden del día.

¿Tenemos entonces que resignarnos a que día a día las mayorías circunstanciales y la mafia estatal de turno avancen sobre los individuos un poco más?

No. La ruptura de la representatividad es contemporáneo a nosotros y por ende sólo puede haber buenas nuevas en el horizonte, con un nuevo paradigma en formación. El camino hacia la democracia directa no está hecho para correrlo saltando vallas, sino para recorrerlo, paso a paso. Los cambios tienen que hacerse sobre las instituciones. Si los cambios sólo están en organizaciones circunstanciales que de la noche a la mañana pueden no existir o proscribirse, las instituciones que rigen nuestras vidas seguirán estando erigidas allí al día siguiente para seguir pisándonos, pero con una nueva pretensión de legitimidad.

“Nosotros al menos proponemos algo”, escuché y leí de los integrantes del Partido de la Red unas cuantas docenas de veces. Así que para no darles la razón, cierro este artículo con una propuesta: Comencemos a abrir la democracia y el gobierno.

La #DemocraciaAbierta para muchos significa muchas cosas disímiles entre sí. Para mí significa una sola: trasladar todas las legislaciones existentes, que nos dicen que hacer y qué no hacer, a datos abiertos y aplicarles UI/UX (diseño de experiencia e interfaz de usuario) para que la mayor cantidad de personas posibles las acceda y las entienda y así pueda discernir  razonablemente cuales son útiles y cuáles no, cuáles son peligrosas y cuáles no, cuáles limitan su libertad y cuáles no.

Una vez entendido cómo es que funciona la democracia (burocracia) podremos desde la sociedad civil y los partidos políticos nuevos exigirles a los gobiernos que se abran. Porque sólo con #GobiernoAbierto real sabremos, entre otras cosas, qué hacen y qué dejan de hacer con el robo a la propiedad privada que son los impuestos. Sólo conociendo fehacientemente qué se hace con nuestro dinero es que podemos decirles qué hacer y qué no hacer.

Este conocimiento masificado supondrá la ruta hacia las próximas paradas en este camino: la #DemocraciaParticipativa y el #GobiernoParticipativo. Luego y recién luego de esas experiencias es que podemos pensar en hacernos cargo de nuestras cuestiones sociales, en vez de seguir responsabilizando “representantes”, y así llegar a la parada de la #DemocraciaDirecta y #GobiernoDirecto, no antes.

Fumarse las etapas lógicas en un proceso de cambio de paradigma tan grande para la humanidad es ingenuo porque arriesga la credibilidad ante la opinión pública de quienes realmente buscan una reforma profunda del sistema representativo político. Vender tales atajos es demagógico y llevarlos a cabo es mínimamente irresponsable.

De igual forma siempre intento ser optimista ante los peores panoramas y creo que el 27 de octubre los porteños tenemos una oportunidad histórica: comenzar a cambiar la política reinante con principios (el Partido Liberal Libertario, que busca reintroducir ideas escépticas del Estado en el debate político) o con método (el Partido de la Red, que propone definir sus posiciones a través de una democracia ilimitada) aunque este último represente peligros a la libertad individual que el primero sabrá defender.

Para concluir, algo irónico y paradójico sobre este artículo. Lo irónico: que este texto se produjo de forma colaborativa y online. Lo paradójico: que el Partido Liberal Libertario sí tiene propuestas de transparencia estatal, que incluye iniciativas de Democracia Abierta y Gobierno Abierto, algo que el Partido de la Red por el momento no ha propuesto.

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John Galt.

Img: DMAG, Revista Barcelona, eliooses, Liniers. (hermano de Santiago Siri)